Y además había resuelto empezar a fumar menos, resolución que se repite todos los días de mi vida, y venía bárbaro, aguantaba hasta pasado el almuerzo, un cigarrillo post almuerzo no se le niega a nadie, y justo me llega, justo que venía bien y sin ansiedad, ese mensaje que te deja paralizada, ese mensaje de ese que siempre tiene un radar y sabe cuando estás necesitándolo, esa maldita brújula que explicame de dónde la sacás porque no podés acertar siempre, y salgo desesperada y me fumo un cigarrillo y me siento una boluda increíble, fumando y pensando qué decirte, qué contestarte, cómo decirte que no cuando lo único que quiero es decirte que sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario